viernes, 16 de octubre de 2015

Las 22 Puertas Del Castillo-Espejo: El Loco (La Carta 0)


“La eternidad está enamorada de las creaciones del tiempo”.
William Blake

El Tarot de Marsella se compone de 78 cartas, divididas en dos unidades, los Arcanos Mayores (22) y los Arcanos Menores (56). Aquí nos vamos a enfocar primeramente en los Mayores, siendo estos más importantes para interpretar una tirada adivinatoria, por su fuerte carga arquetípica ancestral. 

Sobre el origen de las cartas, según Alejandro Jodorowsky:

Nadie sabe quién inventó el Tarot, ni donde, ni cuándo. Nadie sabe lo que significa esta palabra, y tampoco a qué idioma pertenece. No se sabe tampoco si está al origen del juego de cartas o solamente el resultado de una lenta evolución que hubiera empezado por la creación de un juego de cartas llamado “naïbbe” (cartas) y al cual se le hubieran agregado los ARCANOS MAYORES y las PINTAS.

Contrariamente, el doctor Klaus Bergman nos dice que:

Existen opiniones en el sentido de que los naipes, desde su principio, nacieron como idea de juego de diversión. Esto no se ajusta a la realidad, pues todas las variaciones de naipes que conocemos tuvieron su origen en el Tarot, más conocido como baraja egipcia; por tanto exactamente como el Tarot, su origen es místico, simbólico y de misterio.

K. Bergman y otros investigadores, entre ellos Aleister Crowley, lo vinculan directamente con la enigmática figura de Thot, específicamente con El libro de Thoth. Thoth fue un dios escribano en el panteón egipcio, que se ocupaba de medir el tiempo y prever el futuro; inventor de los números y la escritura. Crowley resume, en específico, la naturaleza de estas cartas así:

Más bien, son jeroglíficos de misterios peculiares relacionados con cada una de ellas. Podemos empezar a pensar que el Tarot no es una mera representación clara del Universo a la manera impersonal del sistema del I Ching. El Tarot está empezando a parecerse a la propaganda. Es como si los Jefes Secretos de la Gran Orden, que es la guardiana de los destinos de la raza humana, se hubieran propuesto revelar ciertos aspectos particulares del Universo; establecer ciertas doctrinas especiales; proclamar ciertas formas de comportamiento adecuadas a la situación política existente. Pero ambos sistemas, Tarot e I Ching, difieren de la misma manera que una composición literaria de un diccionario.

El tarot más común es el denominado Tarot de Marsella que, como dice Hajo Banzhaf: “Fue redescubierto en el siglo XVIII por Antoine Court de Gébelin (1725-1784), quien, en su inmensa obra Monde primitif, lo describe por primera vez como el único libro que nos ha quedado de los tesoros perdidos de Alejandría”. Banzhaf habla sobre la importancia del pueblo de Israel como conservador de conocimiento, actuando como nexo entre el antiguo Egipto y Occidente, respaldado en que los 22 Arcanos Mayores corresponden a las 22 letras del alfabeto hebreo.

La carta 0 del Tarot es la primera en orden pero no es 1, es 0; esto es importante. Corresponde a la letra hebrea Thaw. Según Jodorowsky, el mencionado Court de Gébelin fue el responsable de incorporar esta carta a las demás, y por eso quedó en el 0:

Hasta el siglo XVIII, el Tarot es asimilado a un juego de azar y su sentido profundo pasa desapercibido. Se copian los dibujos, se los transforma, se los mutila, se adornan con retratos de nobles, se les pone al servicio a la suerte de la corte. Pero en 1781, el autor francés Court de Gébelin redescubre el Tarot (de Marsella) y lo presenta en el noveno volumen de su Mundo primitivo. Agregando un cero al LOCO, equivocándose en los números del EREMITA y de la templanza agregando un pie a la mesa del malabarista, transformando el cetro del Papa, dibujando el Ahorcado de pie, etc., pretende también corregir los “errores” del original e, ignorando sus inexactitudes, dándole al Tarot un origen puramente inventado: las 22 CARTAS Mayores serán jeroglíficos perteneciendo al Libro de Toth rescatado de las ruinas egipcias hace mas de mil años... 10 años mas tarde, un adivino, el barbero Eteilla “restaura” la “significación” del Tarot de Marsella y establece entre sus relaciones fantasiosas unas menos fantasiosas relaciones con la Astrología y la Cábala.

Crowley nos recuerda el paralelismo existente entre el Árbol de la vida de los cabalistas y las cartas del tarot, situando el 0 que representa esta carta en cuestión con lo negativo que está por encima del Árbol de la vida.     

La carta del Loco puede corresponder a una actitud irresponsable, frívola, indisciplinada, inmadura, lo que puede llevar a ser desconsiderado(a), porque tendemos a basarnos en una visión egoísta arraigando el placer, y el exhibicionismo. Pero también de alguien apasionado, con gran iniciativa, puede simbolizar la sinceridad libre de prejuicios. Puede simbolizar una espontaneidad inocente que nos hace vivir el presente de manera total, aunque un percance insensato esté a la vuelta de la esquina.

Fuente: PSICANZUELO 

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