Tras años de férrea meditación, de testarudos ayunos, de implacable ascetismo y obsesiva recitación de mantras, sutras y cualquier plegaria que encontrase, ¡por fin se le abrió el tercer ojo!
Con él le salió también una segunda nariz, otro par de labios, un doble cráneo y en vez de ser admirado por Buda como lo esperaba, lo contrató una feria ambulante y se ganó la vida exhibiendo a su hermano siamés.
◇
Brontis Jodorowsky en Tumblr
Imagen: siamese dream by Benjamin Otero
Montaje de Imagen: Manny Jaef
No hay comentarios:
Publicar un comentario