jueves, 21 de mayo de 2015

Ejercicios De Imaginación: Bendecid El Mundo


Otro ejercicio: yo estoy en la eternidad, sintiéndome en medio del futuro infinito y del pasado infinito. Abro mis manos y cierro mis manos. Hago una bendición. Es decir, estoy en la eternidad y bendigo al mundo. Eso es todo. Tenéis que hacerlo así porque un creador es absolutamente paranoico. Se cree Dios. Y no hay que tener miedo de tomarse por dios o por diosa. Yo os bendigo: tengo mucho para dar, soy fuerte, tengo todo lo que hace falta para bendecir el mundo. ¡Basta de complejos de inferioridad! Con todo esto ya tenéis todos los medios que suelen desplegar los fundadores de sectas. A continuación te lavan el cerebro para que admires en ellos un poder superior que tú no imaginas tener en ti, pero tú puedes tenerlo también. Para eso hay que limpiar toda la oscuridad, porque estamos llenos de telarañas. Para eso hay que empujar al niño que está en nuestro interior, hay que lavarlo bien, limpiarlo, hacerlo crecer. Porque tenemos un guardián, la mente, que nos hace reaccionar siempre igual. Pero haciendo este ejercicio, uno se convierte en creador. Nadie puede hacerte nada, salvo matarte, y ni siquiera eso, porque hay una vida eterna. Es decir, eres ya invencible. Y todo lo que existe lo puedes tener. Si existe el talento, yo puedo tener talento. Mirad ahora cómo elevo mis manos al infinito, van al infinito: yo tomo la vida. De la misma forma que puedo dar la energía, puedo tomarla. Toda la creatividad, yo puedo tenerla. Todo el dinero del mundo, yo puedo tenerlo. Todo lo que el otro tiene. ¿La belleza? Yo puedo tener la belleza. ¿La energía? Yo puedo tener la energía. Todo eso es para mí. Puedo tomar y puedo dar. Es fácil de imaginar. Es como un juego.

Pero tomar nos resulta también difícil, porque tenemos límites para recibir. Cuando nos dicen «¿Quién eres tú para tener eso?, ¿por qué tú?», como me dijeron mis padres cuando partí de Chile para estudiar con el mimo Marcel Marceau; en mi caso la respuesta fue: «¿Por qué no?». Y lo hice. Llamé a su puerta y trabajé con él. Pero desafié la prohibición. «¿Por qué tú?» «¿Y por qué no?» «¿Por qué vas a hacer tú lo que yo no he hecho?» «Porque yo quiero y yo puedo.» Eso es desafiar la prohibición. Y punto. Si te sientes bella, lo serás. ¡Lo serás! ¡Serás fascinante! ¡Puedes fascinar a la gente! Pero tú no te concibes como un ser fascinante. Vienes aquí para aprender a ser fascinante, porque puedes serlo. La gente te ve como tú te ves, simplemente. Si yo me considero inferior, los demás me verán o me creerán inferior. Pero si me veo como un dios o una diosa, ¡así es como me verán los demás! No todo el mundo, pero sí muchos, justo los necesarios.

Por ejemplo, observemos a algunos músicos famosos. Todo el mundo cree que son geniales, porque ellos han sentido previamente que eran genios. Luego, con el tiempo, el mito se acaba porque los demás se van dando cuenta de que no eran así. Puede funcionar durante un cierto tiempo, pero después hay que hacer un trabajo espiritual para sostener este «sentirse bello». Porque si en el interior de uno cesa esta sensación y no la hemos incorporado verdaderamente, todo se deshace. Por lo tanto, hay que continuar con paciencia, constancia, perseverancia. Si no se persevera, no se es creador. La creación es, ante todo, voluntad. Nuestra acción creativa es una acumulación de fuerza y de paciencia.

Continuará...

Fragmentos extraídos de la obra “Psicomagia”, de Alejandro Jodorowsky

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Imagen: Imagination by Julia Anna 
Montaje de Imagen: Manny Jaef 
@alejodorowsky en Twitter

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