domingo, 5 de enero de 2014

El Papa V

Regresivo: utiliza su actividad de enseñante, guía, maestro, padre, etc., para su provecho personal. Se apodera del amor, la esperanza y la confianza que logra despertar en sus discípulos o en su público y, mediante trampas casi invisibles, les convierte en su tesoro privado. Así puede llegar a ser estafador, abusador, etc. Típicamente enseña una cosa y hace otra, negándose a tomar su propia medicina. O busca planetas en otros sistemas solares para invadirlos y absorber sus recursos naturales.

Estancado: es medio vidente, medio ciego. Sí, tiene mirada aguda; una o muchas veces, fue capaz de ver algo precioso y de enseñárselo a sus compañeros, alumnos, hijos, etc... Pero en el fondo no cree en lo que ve, porque nunca se moverá de su posición dominante, movido por el amor. Le encanta su trono. Se ha establecido dentro de una posición jerárquica donde él es quien sabe y los demás le escuchan. No se le ocurre que sus acólitos podrían enriquecerlo. Vive en la cumbre de un mundo estable y sin futuro.

Fluido: Se sitúa en los tres personajes a la vez. Cuando se ubica en la Mirada, es capaz de ver lo inhabitual y lo escondido, enseñar verdades, desentrañar misterios, prever acciones, y de allí formular un ideal, un proyecto válido para toda la humanidad. También sabe que la Visión no le pertenece, y en cualquier momento puede volver a ser alumno, oyente, ser él quien pregunta, duda o pide, pero desde una posición madura. Su capacidad de Ver le permite darse cuenta que nuestra identidad no es fija, sino que todos somos simultáneamente muchos personajes a la vez, y que la ceguera empieza cuando nos identificamos exclusivamente con uno u otro de ellos. Desde esta visión interna, reúne la valentía para dar el salto que le llevará a un mundo nuevo, del cual sabe que por el momento solo tuvo una ojeada parcial. Empieza la aventura...

Marianne Costa En facebook (https://www.facebook.com/pages/Marianne-Costa/174811162588522)




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