lunes, 28 de abril de 2014

Haz Esta Experiencia Psicomágica...


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Imagen: littleulvar
Montaje de Imagen: Manny Jaef 
@alejodorowsky en Twitter

El Amor

Parafraseando aquella máxima de que “quien teme a la muerte es que teme a la vida”, cuando vives el amor en toda su plenitud e intensidad, es decir pudiendo viajar desde las profundidades de tu conciencia, al encuentro directo con los condicionamientos que lo impiden y coartan en este planeta humano, hasta las alturas donde la luz es más brillante, puedes ver a la muerte como una de las puertas más creadoras de la vida.

Texto: Juan Trigo
Imagen: Fito Espinosa


Obligar A Recibir

Dos madres judías charlan: 
-Mi hijo es un médico magnífico -afirma la primera. ¡Es absolutamente necesario que vayas a verlo! 
-Pero es que yo no tengo nada -responde la otra. ¿Por qué he de ir? 
-Es un médico tan bueno que... -explica muy orgullosa la primera- aunque no tengas nada te encontrará algo. 

A veces tratamos de ayudar, pero al hacerlo quizá hagamos daño obligando al otro a recibir algo que no nos pidió. 
El trabajo de curación exige una delicadeza extrema. No es una ocupación que permita exaltar el Yo personal del que cura, ni pulir su celebridad y renombre. Cuando se quiere sanar a alguien, hay que hacerlo con todo el respeto, intervenir discretamente y jamás obligarlo a recibir nuestro servicio. En cuanto intentamos probar que somos una maravilla como curanderos, causamos un enorme perjuicio. 
¡Desconfiemos de las personas que hacen profesión de curar con el objeto de autoafirmarse! Gurdjieff decía: «Son tan perezosos para ayudarse a sí mismos que quieren ayudar a los otros». Desean valer, ser poderosos, y practican con los demás. 
Perdemos años de nuestra vida depositando la confianza en personalidades fuertes que se hacen pasar por infalibles. Piensan que lo que creen es la realidad. A veces, casi siempre demasiado tarde, se dan cuenta de que se equivocan: 

Un médico es llamado junto al lecho de un enfermo. Después de haberlo examinado en privado pasa a la habitación de al lado y dice a su esposa: 
-No se inquiete, señora, su marido no tiene nada. Simplemente cree que está enfermo. 
Una semana más tarde, el doctor telefonea: 
-¿Qué me dice, señora? ¿Cómo va su marido? 
-Igual, imaginándose cosas. Ahora simplemente cree que está muerto. 

La realidad puede ser una cosa distinta de lo que creemos. Muchas veces la persona que insiste en darnos un consejo no nos lo está dando a nosotros, sino a sí misma: 

-¿Cómo fue? ¿Hizo efecto el medicamento que le receté? -pregunta un médico a su paciente. 
-¡Claro que sí! ¡Me ha hecho muchísimo bien! 
-¿De veras? 
-¡Sí, de veras! 
-Ya que usted lo dice, voy a probarlo yo: tengo el mismo problema, que tenía usted. 

Este médico prescribe remedios que él mismo no ha probado. Da consejos para ayudar a las personas a solucionar un problema cuando, sin embargo, él experimenta en carne propia ese mismo problema. En una historia iniciática hindú, atribuida a Gandhi, la actitud del sabio es muy distinta: 

Una madre visita a un gurú para pedirle que hable con su hijo y lo induzca a que deje de tomar azúcar. El gurú comprende su petición y le propone que regrese una semana más tarde. Así lo hacen. En esta ocasión, el gurú se dirige al niño: 
-Muchacho, ¡deja de comer azúcar! 
 Sorprendida por la brevedad de su intervención, la madre pregunta al gurú: 
-¿Para esto tuvimos que esperar una semana? ¡Usted podría haberle dicho lo mismo la primera vez que estuvimos aquí! 
-Les hice esperar una semana porque, entonces, yo aún tomaba azúcar. 

Cuando buscamos un consejo, la elección del consejero requiere una atención rigurosa. Una cosa es el conocimiento que adquirimos deduciéndolo de palabras; y otra, el conocimiento que resulta de la suma de acciones que hemos hecho para adquirirlo. Un curandero no debe recomendar una acción que él mismo no es capaz de cumplir. 
Algunas personas, por miedo o pereza de trabajar en sí mismas para conocer su auténtica naturaleza, sintiéndose mutiladas de su tesoro interior se inventan creencias, sentimientos, deseos y aspiraciones, mintiéndose sin cesar. En todas sus relaciones aparentan ser lo que no son. A causa de esto, en cuanto se encuentran frente a una persona verdadera, se inquietan y tratan consciente o inconscientemente de dañarla. El mejor modo de hacerlo es dando «amistosos» consejos, que son empujones hacia una vida falsa y, por eso mismo, destructiva. 
A pesar de todo, con lo que consideramos «nuestros defectos» podemos llegar a realizamos. 

Un campesino se queja de su pobreza ante el rey por no tener medios con los que llevar a vender sus legumbres al mercado. El monarca le ofrece un regalo: 
-¿Qué deseas? 
-¡Majestad, un caballo me salvaría la vida! 
El rey accede y se lo otorga. El campesino se queja: 
-Majestad, no puedo aceptar este animal. No me sirve. No sabe avanzar, sólo retrocede. 
El rey le dice: 
-Te quedarás con él. Solucionar tu problema es simple. Ponle la montura al revés, siéntate mirando hacia su cola y haz que vaya a donde quieras a reculones. 

Lo que llamamos «nuestros defectos» puede ser más tarde el motivo por el cual los otros nos admiren. El escritor y artista francés Jean Cocteau dijo una vez a su amigo el actor Jean Marais, que se quejaba de tener una voz desagradable, «Tus defectos serán más tarde para los otros tus cualidades, siempre que insistas». 


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Alejandro Jodorowsky, en “Cabaret Místico”
Imagen: Josef Mari Olaybal

Fábulas Pánicas De Alejandro Jodorowsky: 131ª Fábula (Diciembre 14, 1969)


Alejandro Jodorowsky: ¡No Límites, No Fronteras, No Prejuicios, Si No Llegamos Todos A La Conciencia, No Llega Nadie!

No domines, convence.
No seduzcas, brilla por el placer de brillar.
Da, sin esperar agradecimientos.
No critiques, compadece.

Alejandro Jodorowsky


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Imagen: Antonio Caparo
Montaje de Imagen: Manny Jaef 
@alejodorowsky en Twitter

EN EL CUERPO VAMOS CARGANDO A NUESTRA FAMILIA

Nuestro cuerpo suele reflejar los problemas o enfermedades heredadas del árbol genealógico.

No debemos caer en la trampa de buscar recetas infalibles porque no las hay, este artículo sólo pretende dar unas pocas orientaciones que sirvan como base.

Queremos decir que asignar un ancestro a cada órgano o área corporal, es parecido a la tarea en la que se han enfrascado y se siguen enfrascando muchos neurólogos localistas: la de asignar funciones cognitivas concretas a zonas cerebrales concretas.

La conclusión a la que llegan es que hay especialización hasta cierto punto, porque en el cerebro, igual que en el Universo, primero todo interacciona con todo y segundo, descubren que se trata de un holograma, de manera que todo está contenido en cada parte del todo.

Antes de seguir, tenemos que tener en cuenta que en cada zona corporal conviven tres informaciones:
➊- La memoria de nuestro árbol genealógico 
➋- La memoria biográfica personal
➌- Los mensajes que el sabio interior nos envía a través del cuerpo

➀- La memoria de nuestro árbol genealógico:
La familia está viva en la piel, en el cuerpo, está hablando. Hasta tal punto que podemos reconocer a nuestro árbol por la huella que este ha dejado en nosotros… Esa “cierta especialización” de la que hablábamos, en la que los estratos de nuestro árbol genealógico vive en cada uno de nosotros se podría expresar así, muy a grandes rasgos:

PATERNO: Parte derecha del cuerpo
MATERNO: Parte izquierda
BISABUELOS: Hombros, cabeza
ABUELOS: Tórax y brazos
PADRES: Desde la cintura a las rodillas
HERMANOS: Desde rodillas a plantas de los pies

➁- La memoria biográfica personal:
Desde la manera en la que somos concebidos, hasta el efecto que nos ha causado la regaña del jefe, pasando por el tipo de parto, como nos han acariciado de niños, todo queda escrito en el cuerpo. Por ejemplo, consideramos que el peso de la culpa se asienta en la parte alta de la espalda y los traumas infantiles en los pies. La piel es un gran lienzo en la que queda escrita la historia de nuestras relaciones con el mundo.

➂- Los mensajes que el sabio interior nos envía a través del cuerpo:
Nuestro cuerpo es el mapa físico de nuestra conciencia, un fiel reflejo de cómo funcionamos en las distintas áreas de la vida. Cualquier síntoma físico es una oportunidad para hacernos conscientes de que hay un área en nuestra vida que necesita atención.

INCLINACIÓN:
El cuerpo en su totalidad se inclina al andar: hacia atrás o hacia delante:

Estaremos huyendo del pasado si caminamos inclinándonos ligeramente hacia delante.
Si nos inclinamos hacia atrás al andar tenemos miedo a entrar en la vida.

La cabeza también puede simbolizar al padre y a todos los ancestros varones. Caminar con la cabeza por delante es igual a no reconocer nuestros deseos, andamos refugiados en el intelecto.

Los tumores cerebrales tienen que ver con los secretos escondidos del árbol.

Las migrañas con las retenciones sexuales.

Los ojos como conjunto son de carácter masculino.
El ojo derecho es el intelectual, el racional.
El izquierdo es el del corazón, el ojo profundo, el de la receptividad.

La boca y las orejas simbolizan el linaje materno (son receptivas).

La sordera en el oído izquierdo puede ser algo que no quiero escuchar del linaje femenino.

Los dientes picados son el resultado de la rabia no expresada.

La garganta es el canal de expresión y de creatividad.
Tras una amigdalitis se esconde el miedo, las emociones reprimidas y la creatividad sofocada.

El pecho: aquí está la relación corazón-emociones
Si no nos han amado desarrollaremos un pecho endurecido e insensible

Las manos son el símbolo de la elección:
La mano derecha es el símbolo de la elección racional, sin fe.
La izquierda es la intuitiva.

Las uñas son nuestras defensas simbólicas... ¿Heredamos uñas de mucho grosor?

La espalda: los problemas simbolizan que cargas a los padres.
Si no nos acariciaron de pequeños podemos sufrir una desviación de columna

En la espalda se van archivando los conflictos no resueltos de nuestro pasado:

  • En la parte lumbar está la conexión con nuestra sexualidad y creatividad (los padres).
  • En la parte dorsal es la conexión con nuestra parte emocional (los abuelos en el árbol).
  • En la parte cervical nos conectamos con nuestro intelecto (los bisabuelos).

El vientre: la madre y todo lo que “digerimos de la vida”.
Los problemas de estómago están asociados al miedo, a la angustia y la ansiedad.

La pelvis se conecta con la sexualidad y con nuestros padres.
El miedo a la sexualidad puede traducirse en una pelvis movida hacia atrás.

Las rodillas nos muestran nuestra flexibilidad, nuestra adolescencia.
Si vivimos encerrados en nuestro castillo, inflexibles, sufriremos con las rodillas.

Los pies simbolizan el territorio, conectados con nuestra hermandad.
Cuando no estamos viviendo nuestra vida, caminamos como un ladrón sin hacer ruido.

Si somos hijos de padres divorciados, o separados…las puntas de los pies se separan.
Vivimos una época buena en a la infancia... las puntas de los pies miran hacia dentro.

Cuando los pies se inclinan hacia fuera nos señalan que no tenemos un lugar en el mundo.

Somos un espíritu que utiliza un cuerpo de vehículo para pasearnos por esta vida, pero él no es una carrocería inerte, cada célula contiene lo que fueron nuestros ancestros y lo que somos nosotros.

Y no olvidemos lo que dice el proverbio chino:

“Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu”. 


Extraído de “Metagenealogía”, Alejandro Jodorowsky y Marianne Costa.



Psicomagia Aplicada Ante La Muerte De Un Bebé

«Dios da, Dios quita, ¡bendito sea Dios...!», «No pensaremos en su ausencia, agradezcamos el tiempo durante el cual alegró nuestras vidas...», «La gota divina regresó al océano original...», «Su alma se ha disuelto en la feliz eternidad...», «Los muertos no sufren...», etc. Toda frase o idea que se digan unos padres que han perdido un bebé, por muy sabia que ésta fuera, no los consolará. El hecho de sepultar el cuerpo, o de incinerarlo para después esparcir sus cenizas, es sentido por el inconsciente como un regreso a la materia, a la frialdad de la oscuridad terrestre. Para completar la ceremonia de despedida agregando un alivio espiritual, aconsejo a los deudos:
Enmarcar una fotografía del niño/a fallecido y atar cuatro o más globos blancos llenos de gas en ella para que la encumbren y se pierda en el cielo.
(Esta misma ceremonia puede ser realizada con la fotografía de un familiar adulto o de un animal que haya sido nuestra mascota.)


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Alejandro Jodorowsky en “Manual de Psicomagia”.
Imagen: D- Gabriela